La reflexión giró acerca de la necesidad de que la fe en el Dios Trino y Uno alcance lo más hondo de nuestra realidad, para tener posibilidades claras de abandonar las costumbres e ideas paganas que aún nos habitan y pasar, a través de una profunda renovación espiritual, a una más auténtica vida cristiana. En las homilías, el Párroco advirtió acerca del gran peligro que entraña concebir la fe sólo en plano ideal y que ésta no adquiera forma concreta de virtud en la existencia del fiel cristiano. "El que cree, no está condenado".
EL AMOR DE DIOS, COMUNIDAD DE AMOR, ESTÁ RECLAMANDO DESDE UN INCONMOVIBLE RESPETO DE NUESTRA LIBERTAD, NUESTRO TOTAL COMPROMISO, DE MANERA QUE PODAMOS TRANSFORMAR NUESTRA REALIDAD. LA FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD ES UN CANTO A LA UNIDAD Y A LA ESPERANZA.
No hay comentarios:
Publicar un comentario